Me llamo Claudia, todo el mundo me llama Split y todos os preguntareis ¿Qué hago yo aquí? Es difícil explicar todo lo que me ha pasado hasta ahora... me da la sensación que aunque ha pasado tiempo desde que me libere de las garras de aquellos que me explotaban, las cosas se han complicado más aun. Siento no empezar por el principio, pero es difícil saber por donde hilar la historia. Si os diré que soy escurridiza, que habito las sombras, intrigo desde ellas y ejecuto si es necesario.
Esta semana me embarqué en seguir a Tim hasta su casa la noche del incidente en la Fat Bitch (cuando murió Vax pero esa es otra historia que ya os contaré)
Desde entonces he intentado volver a investigarle, pero está resultando extremadamente difícil, tanto que empiezo a entender por qué las principales bandas de Doskvol no consiguen operar en Skovlander island.
Las avenidas principales que estoy transitando, están continuamente abarrotadas, son caóticas y ruidosas, casi exóticas por la cantidad de Skovs, físicamente imponentes pese a los signos evidentes de miseria… calles en las que se mezclan los gritos de los mercaderes, el traqueteo de los carros, el olor del estiércol con el aroma de especias desconocidas, pero, en definitiva, calles transitables que dan una falsa sensación de seguridad.
Al salir de una de esas avenidas principales, las cosas se complican.
Skovlander Island es un laberinto de callejas, pasajes, chabolas y construcciones improvisadas. Lo que habían sido estrechas calles adoquinadas llenas de hileras de apretujadas casas de trabajadores, humildes pero bien construidas, acogen ahora a una nación de refugiados, que han tenido que encontrar espacio para sus talleres, sus corrales, sus almacenes…
Es como zambullirse en otro continente… de repente, tú eres el extranjero: las conversaciones ya no son inteligibles, y se acallan a tu paso… siento continuamente el peso de las miradas que me siguen…miradas hostiles, llenas de amargura y resentimiento
-¡¡Ni loca me meto en aquella ratonera!!.
Siento que necesito a Pit y a los demás. Sola aquí ni loca.
Sin embargo mi vagar por estas calles no ha sido del todo en vano. A base de patrullar las calles concurridas he conseguido avistar a Tim y Bertie un par de veces. Parece que están atareados de tiendas. Han visitado un peletero y unos ultramarinos, pero los cabrones son muy escurridizos, y los ha perdido cada vez entre el gentío, en Tailor’s road.
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